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Eric Reed: Out Late

Trayectoria, libertad y madurez creativa

Roberto Barahona
Á. N.16.

 
Eric Reed
Out Late
Smoke Sessions Records
2024

 
En el vasto panorama del jazz contemporáneo, pocos pianistas han logrado encarnar con tanta naturalidad el equilibrio entre tradición, innovación y una profunda honestidad personal como Eric Scott Reed. A lo largo de más de tres décadas de carrera, con más de treinta álbumes como líder, el músico ha transitado desde la fascinación infantil por el piano —marcada por el evangelio y la disciplina de la escuela de Wynton Marsalis— hasta convertirse en un artista que reivindica plenamente su identidad y su libertad creativa. Su más reciente trabajo, Out Late (Smoke Sessions Records, 2024), no solo refleja una madurez artística consolidada, sino que también es una declaración de autenticidad: la voz de un artista que, tras años de silencio y temores, ha decidido abrazar su verdad con valentía.

 

Reed nació en 1970 en Filadelfia, ciudad cuna de emblemáticas figuras del jazz y de la música afroamericana. Su primer contacto con el piano se dio a los dos años, cuando empezó a reproducir melodías que escuchaba en su entorno familiar. Su padre, ministro bautista y cantante del grupo gospel The Bay State Singers, fue su mayor influencia inicial, acercándolo a la música espiritual y al fervor de los coros eclesiásticos. A los cinco años ya tocaba en la iglesia, y dos años después comenzó estudios formales en la Settlement Music School de Filadelfia, donde pronto destacó por su oído prodigioso y su capacidad de memorizar las piezas de los maestros —más que de leer partituras—, desarrollando así una comprensión intuitiva de la música.

 

«En el vasto panorama del jazz contemporáneo, pocos pianistas han logrado encarnar con tanta naturalidad el equilibrio entre tradición, innovación y una profunda honestidad personal como Eric Scott Reed»

 

En su adolescencia, ya en Los Ángeles, estudió en la Richard D. Colburn School of Performing Arts, donde su maestro Jeff Lavner lo introdujo al jazz a través de grabaciones de Ahmad Jamal, Erroll Garner, McCoy Tyner y Oscar Peterson. «A los trece años ya había digerido gran parte del repertorio estándar que se espera de un músico profesional», recuerda Reed. Su talento precoz lo llevó a las grandes ligas muy joven: a los 18 años comenzó a sustituir a Marcus Roberts en el célebre septeto de Wynton Marsalis, integrándose oficialmente al año siguiente. Con Marsalis participó en giras internacionales, grabaciones y proyectos históricos como Citi Movement (1992), In This House, On This Morning (1993), Blood on the Fields (1997, Premio Pulitzer) y Standard Time, Vol. 5: The Midnight Blues (1998).

 

Paralelamente, Reed lanzó discos como It’s All Right to Swing (1993) y The Swing and I (1994), reflejando su compromiso con el jazz acústico y el movimiento «Young Lions» de los años noventa. Antes de consolidarse con Marsalis, trabajó con gigantes como Freddie Hubbard y Joe Henderson, experiencias que reforzaron su versatilidad y contribuyeron a moldear un lenguaje musical propio, donde la técnica se encuentra siempre al servicio de la expresión.

 

Reed es más que un pianista: es un pensador musical. Su técnica sólida, su swing inquebrantable y su capacidad para combinar sofisticación y emotividad lo posicionan como referente de su generación. En 2005 formó un cuarteto estable con Willie Jones III, Gerald Cannon y Stacy Dillard, consolidando su reputación como líder y mentor de jóvenes músicos. Críticos de All About Jazz elogian su «elegancia y respeto por la tradición sin caer en la imitación», y subrayan su capacidad para honrar la historia del jazz sin quedar atrapado en ella.

 

«Out Late no solo refleja una madurez artística consolidada, sino que también es una declaración de autenticidad: la voz de un artista que, tras años de silencio y temores, ha decidido abrazar su verdad con valentía»

 

La música de Reed no solo se distingue por su maestría técnica, sino también por su profunda conexión espiritual. Tuve la oportunidad de comprobarlo en persona durante una presentación en el Village Vanguard de Nueva York. Aquella noche, Reed habló al público sobre la fe, la empatía y la responsabilidad hacia los demás: «Siempre hay alguien en la sala que está pasando por un momento difícil, y todos somos responsables unos de otros». Sus palabras resonaron en mí de manera intensa: mi hermana Ana María había fallecido esa misma semana tras una larga batalla contra el cáncer. Al finalizar el concierto, cuando compartí nuestra tristeza, Reed invitó a mi familia al green room y nos recibió con calidez y cercanía, ofreciendo consuelo sin siquiera conocer nuestra historia. Ese gesto resume el poder humano que late detrás de su música.

 

Durante años, Reed ocultó su orientación sexual por temor a las repercusiones en su carrera, marcada por un ambiente conservador dentro del jazz. A los cincuenta y tantos decidió vivir abiertamente como hombre gay, un acto de valentía que inspiró directamente su álbum Out Late. «Es hora de ser completamente auténtico en todos los aspectos de mi vida», declaró en un comunicado. El título del disco alude tanto a su «salida tardía del clóset» como a la energía nocturna de Nueva York, ciudad clave en su trayectoria y testigo de sus primeras aventuras musicales.

Cada pista de Out Late corresponde a una primera toma, una elección deliberada que privilegia el sentimiento y la pasión por encima de la perfección técnica. El álbum se grabó al estilo vintage, con toda la banda reunida en la misma habitación, sin auriculares ni sobregrabaciones. «Grabamos este disco tal como se solía hacer», comenta Reed. «Ensayábamos una canción apenas unos minutos y, cuando todos lograban sentir la melodía, continuábamos adelante y la registrábamos en una sola toma, mientras la energía estaba fresca. Ahí reside la vitalidad; ahí reside la crudeza. Como decía Coleman Hawkins: “Si no estás cometiendo ningún error, no te estás esforzando lo suficiente”».

 

Para esta banda de grandes del jazz, el virtuosismo no se mide solo por la precisión técnica, sino por la intensidad del sentimiento; y, en la mayoría de los casos, logran combinar ambos aspectos de manera magistral. El quinteto estelar —Nicholas Payton (trompeta), Eric Alexander (saxo tenor), Peter Washington (contrabajo) y Joe Farnsworth (batería)— interpreta siete composiciones originales que muestran el dominio del hard bop que posee Reed, con armonías atrevidas y melodías memorables. Temas como «Glow» evocan el espíritu nocturno de Nueva York, mientras que «They», en formato de trío, resalta el lirismo del pianista. «La precisión de las notas no es tan importante como el sentimiento», afirma Reed.

 

Out Late evoca la atmósfera vibrante y espontánea de aquellas sesiones clásicas y de las excursiones nocturnas en la Nueva York de antaño. Al mismo tiempo, constituye la declaración de un artista plenamente maduro, más seguro y cómodo que nunca en su propia piel. La energía, la camaradería y la libertad creativa que se perciben en cada toma reflejan tanto su historia personal como su crecimiento artístico.

 

En Eric Reed, espiritualidad e identidad artística son inseparables. Su formación en la iglesia bautista le enseñó a usar la música como vehículo de consuelo y esperanza, una dimensión que sigue impregnando su obra incluso mientras explora su identidad personal con honestidad. Hoy, Eric Reed es un artista completo que ha trascendido etiquetas. Out Late es más que un álbum: es el testimonio de un hombre que, tras unir todas las piezas de su historia, se muestra en su forma más auténtica.

 

En un momento en que la autenticidad artística es más valorada que nunca, Eric Reed se alza como una figura esencial. Su legado no está solo en sus más de treinta discos, sino en el ejemplo de un artista que convirtió el piano en reflejo de su voz interior. Out Late confirma que el jazz sigue vivo cuando se interpreta con valentía, emoción y verdad