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Editorial Átomo N.16.

Átomo
Revista Santiago, Chile Á. N.16.

 
En los últimos veinte años se nos ha presentado el «cambio climático» como una amenaza existencial e inminente para la humanidad, enfatizando escenarios catastróficos de muy baja probabilidad y omitiendo los otros escenarios más probables, reduciendo el espacio para el matiz o la evaluación de costos y beneficios, como explica Bjørn Lomborg en entrevista con Axel Kaiser para esta edición de ÁTOMO. Esta visión apocalíptica confunde «posibilidad» con «inevitabilidad» y opera en el plano político, mediático, académico y cultural, y suele traducirse en llamados urgentes a transformaciones radicales de la economía, el consumo y la vida cotidiana desde una perspectiva controladora y estatista.

Este alarmismo se consolida socialmente en este último tiempo con la aparición de las redes sociales, la fortalecimiento de la comunicación política basada en la emoción y la creciente desconfianza en las instituciones. A diferencia del ambientalismo clásico —centrado en conservación, contaminación local o biodiversidad—, el nuevo discurso climático se articula en clave global y moral, donde disentir de los medios propuestos puede ser leído como negar el problema mismo, lo que lleva a discursos performativos, como señala Bastián Romero en la reseña del libro Nature Unbound. En los años 70, los temores dominantes apuntaban al agotamiento de recursos, al crecimiento poblacional descontrolado y a la imposibilidad de sostener el desarrollo industrial. Luego vendrían las alertas sobre la lluvia ácida, la deforestación masiva y el agujero de la capa de ozono y discusiones más matizadas —cuya coordinación mundial (antiapocalíptica) se puede fechar con la «Cumbre de la Tierra», o Conferencia de Estocolmo, realizada en 1972— y por eso Andrea Barros y Tomás de Tezanos Pinto hablan de «volver a los orígenes» cuando reseñan reciente texto de Bill Gates. En él, Gates, explica que hay que alejarse del alarmismo que por años, sin embargo, alentó. Muchas de esas preocupaciones ambientales iniciales dieron pie a soluciones tecnológicas e institucionales exitosas y otras resultaron sobredimensionadas o mal calibradas. Es así cómo la historia ambiental muestra, por tanto, una combinación de riesgos reales, errores de predicción y capacidad humana de adaptación.

Por años ideas alarmistas se introdujeron en currículos escolares que presentan escenarios extremos como consensos cerrados; en campañas corporativas que convierten la huella de carbono en herramienta reputacional; en discursos políticos que prometen «salvar el planeta» mediante regulaciones de alto costo; y en corrientes intelectuales que plantean el decrecimiento económico como deber moral. Parte de esto lo analizan Macarena Díaz y Víctor Espinosa en su ensayo sobre decrecimiento para este número de ÁTOMO, donde examinan las raíces ideológicas de esa propuesta y sus implicancias económicas e institucionales. Eduardo Katz, en otro ensayo, releva de la importancia de asumir la biodiversidad como un capital natural y presenta al mercado, y no el Estado, como solución a problemas ecológicos, para lo cual es necesario una arquitectura institucional completa —con derechos de propiedad claros y transferibles, Estado de Derecho, entre otros—, que proteja la naturaleza. Es lo conocido como ecologismo de libre mercado, cuyos precursores son Terry Anderson y la premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, cuyo trabajo explica Pablo Paniagua detallando que las soluciones ecológicas que van más allá del dilema entre tragedia de los comunes y Leviatán estatal, rescatando arreglos institucionales y cooperación descentralizada. Javier Naranjo y María Paz Valenzuela analizan también el rol de los privados en la protección ambiental, mostrando cómo la conservación no es patrimonio exclusivo del Estado. Juan Ignacio Eyzaguirre examina el auge y retroceso de los criterios ESG, y cómo la corrección política puede chocar con la realidad económica. Las reseñas de libros incluidas en este número revisitan autores centrales del debate climático contemporáneo: Bjørn Lomborg, Steven Koonin, Bill Gates y otros, cuyas miradas —con distintos matices— coinciden en la necesidad de priorizar, innovar y evaluar políticas por su efectividad real.

A nivel internacional, países europeos han impulsado transiciones energéticas aceleradas con costos fiscales y tarifarios significativos, perjudicando a los más pobres, como explica también Bjørn Lomborg en la entrevista con Axel Kaiser.

El calentamiento global es un problema real, pero enfrentarlo exige priorización y costo-efectividad, no solo metas políticamente atractivas.

Todas estas ideas y escritos están acompañados como siempre con una entrevista al filósofo Alejandro Vigo, reseñas de libros y discos de música clásica, por Germán Reyes, de Jazz, por Roberto Barahona y una entrevista al pintor Gonzalo Lamarca, continuando con el espíritu editorial de ÁTOMO.