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The Chile Project. The Story of the Chicago Boys and the downfall of neoliberalism

Comentario al libro de Sebastián Edwards*

Claudio Sapelli
PhD en Economía, Universidad de Chicago Profesor Titular, Pontificia Universidad Católica de Chile Á. - N.10.

Título: The Chile Project: The Story of the Chicago Boys and the Downfall of Neoliberalism.
Autor: Sebastián Edwards.
Año: 2023.
Editorial: Princeton University Press.
376 páginas.

 

Opinión general

 

Este es un libro muy interesante y bien escrito. En particular, es un buen libro en tanto describe en sí mismo el «Chicago Project» de 1956, es decir, ese proyecto de colaboración académica en economía y economía agraria que firmó la Pontifica Universidad Católica de Chile con el Gobierno de Estados Unidos —y específicamente, en este caso, la Universidad de Chicago—. No me gustó el diagnóstico que hace Edwards del estallido social chileno de octubre en 2019. Al respecto, casi no se hace análisis de la literatura, que contiene buenas ideas, y que en muchos casos son diferentes a las de Sebastián. Esta parte, por lo tanto, la encontré más débil y menos convincente.

 

Sobre el objeto de estudio

 

Un tema que no se desarrolla, pero que me parecería importante haberlo hecho, tiene que ver con analizar la necesidad de algo como el «Chile Project» para un país subdesarrollado como era Chile en esos años. Este proyecto se crea para intentar superar el erróneo diagnóstico y las equivocadas propuestas de política pública que la CEPAL promovía en Chile y Latinoamérica, y que seguían teniendo apoyo y legitimidad política. Durante esos años, al no existir una oposición intelectual seria dentro del país, Chile estaba atrapado en un loop en que las políticas públicas que se adoptan solo complican, aún más, la situación económica.

 

El diagnóstico y las recomendaciones proteccionistas de la CEPAL —curiosamente— parecían tratar de defender, en buena parte, el statu quo. Si se piensa, sus recomendaciones defienden a los empresarios rent seekers, que ganaban tanto de las tasas de interés negativas existentes, como de las enormes barreras al comercio que la CEPAL defendía. Por lo tanto, lo clave de las enseñanzas liberales que traen los alumnos de Chicago es que van en contra de los intereses de los empresarios de la época, en contra de lo que creía toda la clase política (incluyendo la derecha) y en contra de la izquierda que defendía las recomendaciones de la CEPAL. Como estas ideas liberales afectaban negativamente a todos los grupos de poder, no es tan sorprendente que no hubiesen surgido desde adentro. Nótese que es una curiosa alianza la que se da entre empresarios rentistas, con toda la clase política desde la izquierda a la derecha, pero no es curioso que haya muchos que tengan interés en defender el statu quo.

 

«Por lo tanto, lo clave de las enseñanzas liberales que traen los alumnos de Chicago es que van en contra de los intereses de los empresarios de la época, en contra de lo que creía toda la clase política (incluyendo la derecha) y en contra de la izquierda que defendía las recomendaciones de la CEPAL»

 

El tema clave de la distribución del ingreso

 

En el cap. 4, se dice que «para una discusión de cómo la persistencia de la desigualdad se transformó en el talón de Aquiles del modelo, ver cap. 13».[1]  El párrafo en que está esta frase, se refiere ostensiblemente a la desigualdad de ingresos. En el cap. 13 se habla de muchas cosas, pero NO se habla de que haya un problema de la desigualdad de ingresos. Hay aquí una inconsistencia narrativa importante, lo que se repite varias veces en el libro. O sea, hay varias instancias adicionales en que se hace mención del cap. 13, pero en el cap. 13 se dicen cosas muy diferentes de las que uno esperaría según estas menciones previas. Mi sorpresa fue grande, ya que estaba esperando con ansias ese capítulo 13, debido a que estaba en desacuerdo con Sebastián respecto a lo que decía antes al anunciar el capítulo, especialmente en lo que tenía relación con la distribución del ingreso. Sin embargo, al llegar al capítulo 13, resultó que no estaba en desacuerdo con lo que decía Sebastián porque ahí nos dice algo diferente a lo que nos ha afirmado que diría. Ahí, Sebastián afirma que sí mejoró la distribución del ingreso. Y se enfrenta a la paradoja de que dicho éxito en disminuir los números no había cambiado la percepción al respecto. Acá se pregunta acerca de qué tipo de desigualdad estaremos conversando y da tres explicaciones a esta supuesta paradoja entre hechos y percepción:

 

1. La percepción se refiere a la desigualdad relacional, a la desigualdad en el trato, y no a la desigualdad de ingresos.

 

2. La gente se convenció por la narrativa de la izquierda, a pesar de los datos.

 

3. La gente quería avanzar más rápido, o sea esto es un tema de realidades versus expectativas.

 

Al final, dice, posiblemente las tres sean parcialmente correctas. Personalmente, me parece que la explicación 1 es la principal y no creo que la 3 tenga mucha incidencia. Sin embargo, respecto de esta última, es decir, del conflicto entre realidades y expectativas, me parece mucho más relevante la fuerte caída en el crecimiento que vivió Chile. Eso tiene un rol fundamental respecto, por ejemplo, de la desilusión de aquellos que se gradúan de la universidad esperando los mismos altos retornos que sus predecesores, para no encontrarlos.

Creo, sin embargo, que lo más importante es que todos estos temas enumerados por Sebastián para explicar la desconexión entre realidad y percepción no son económicos en su esencia sino sociológicos y políticos.

Además, al mejorar la distribución de ingresos en Chile, pierde fundamento su afirmación, reiterada varias veces, de que a «los Chicago» no les importó el tema y que eso fue el error más grave que cometieron.

El libro contribuye, además entonces, a la creencia de que no ha habido progreso en décadas en la distribución del ingreso. Si bien luego dice que ha habido mejoras, comete un error al hacer una comparación equivocada. Dice que la desigualdad había solo vuelto a los niveles de los sesenta para el año en 2017. Justifica esta afirmación citando el libro de Thorp.[2] Un poco después hay una cita precisa: la distribución del ingreso a la que se refiere como «de los 60» es, en realidad, la de 1973. ¿De verdad es interesante comparar la distribución del ingreso de un país en hiperinflación? Me parece que no; la hiperinflación acerca los ingresos, ya que todo converge rápidamente a cero y baja dramáticamente el Gini, pero todos estamos mucho peor. Esto es por lo tanto un mal referente.

 

 

 

«El neglect se refiere a que los intelectuales de derecha dejaron de pelear por el control de la narrativa y se la cedieron a la izquierda. Declararon victoria y se fueron para la casa, o a hacer dinero»

 

Cosas nuevas e interesantes

 

En varios lugares a lo largo del libro hay cosas novedosas e interesantes. Mencionaré solo una. Encontré inteligente una conclusión a la que no se suele llegar:  los temas o políticas públicas contra los cuales se realizaron grandes protestas durante 2011 o 2019 tenían que ver con políticas públicas de autoría de la Concertación y no herencia de los Chicago. La Concertación entonces, fue «neoliberal», según Edwards. Esos temas serían:

 

1. El Crédito con Aval del Estado (CAE), que es de autoría del gobierno de Lagos.

2. Las concesiones, relacionadas con las quejas contra el cobro por el uso de autopistas (TEG), también son creación del gobierno de Lagos.

3. La apertura comercial internacional, que fue aumentada por todos los gobiernos, partiendo por el de Aylwin. En los gobiernos de la Concertación se bajaron los aranceles y firmaron acuerdos de libre comercio.

 

Success and Neglect

 

La conclusión del libro es que la de Chile es una historia de success and neglect, para cerrar con la idea de que: The most visible area of neglect, but not the only one, was inequality. Queda clara, de nuevo, la importante inconsistencia narrativa del libro.

El neglect se refiere a que los intelectuales de derecha dejaron de pelear por el control de la narrativa y se la cedieron a la izquierda. Declararon victoria y se fueron para la casa, o a hacer dinero. Hay un párrafo dirigido directamente a la Universidad Católica (a la Facultad de Economía y Administración de la UC, imagino). La acusación concreta es que se cometió el error de desaparecer de la discusión de la política de todos los días: The disappearance from day-to-day economic policy debates.

Me parece que esto es erróneo porque en realidad la Facultad no abandonó nada, ya que nunca estuvo en el day to day debate, sino en los grandes temas.  En segundo lugar,  y quizás más importante: ¿es este el rol de una Universidad? ¿Es el rol de UCLA, por ejemplo? En mi opinión la respuesta es no y no. Y UCLA claramente no lo hace. Entonces no puede exigírsele a una Universidad, como la UC, que aspira a ser top 100 —y que hoy en algunos rankings lo está—, estándares diferentes.  Las universidades de frontera tienen su rol principalmente en generar conocimiento.

Finalmente, me gustaría hacer un comentario sobre la otra parte del título: the downfall of neoliberalism. Ante tantos anuncios que hemos escuchado de que «vinimos a enterrar al neoliberalismo», Sebastián nos viene a decir que ya está muerto. Pero quizás el libro de Sebastián se acaba muy temprano. Parados a hoy (a agosto de 2023) ya no es tan claro que no haya futuro para las políticas de la Concertación, por lo cual pareciera que hay algo incorrecto en el diagnóstico (explícito e implícito) del libro.

 

[1] Página 87.

[2] Thorp, R. (1998). Progress, poverty and exclusion: an economic history of Latin America in the 20th century. Idb.