Desde hace al menos veinte años Cristobal Joannon ha estado empeñado en una actividad literaria silenciosa, que incluye la edición, el ensayo y, sobre todo, la poesía. Autor de varios libros de este género (La bicicleta y la pipa, Cuaderno, Tábula rasa, entre otros), Joannon nos entrega ahora su trabajo más reciente, epigramas de ocasión, pensados a la rápida en los espacios libres entre deberes diversos, en la línea, según del autor, de lo que se denomina light verse.
Epigrama de la era del Rey Perico:
Bostas, abortos del Averno, deberían hervir
en el círculo de los parásitos. A costa mía
se han llenado el estómago y han dormido
en sábanas bien hiladas con hembras
comestibles. Cogoteros en quienes confié,
su pago ha sido un cajón de gusanos
conmigo adentro. ¿Merezco algo? Olvidar.
*
Unos políticos edificantes hablaron hace poco,
desplegando gráficos con animaciones en 3D,
acerca de unos centros de alto rendimiento.
Les entendimos mal: cerdos de alto rendimiento.
¡Relámpago televisivo, alegría del telespectador!
*
La amiga de una amiga de una amiga
con la intención de cambiar de vida
partió al Oriente en un barco mercante.
Pasaron los años; sin aviso volvió
con túnica celeste, hablando rarezas,
a la manera de un fraile mendicante.
*
Los de este lado también conocemos la oración:
No tengo, Señor, la energía de San Columbano;
en el desierto de Nitria duraría con suerte un mes.
Sentir tu compañía es todo lo que espero en vano,
saber que hay arriba un cielo y abajo mis dos pies.
*
Haberte perdido, sweet J.
My eyes are in tears
but my soul is in order.
Encontrarte otra vez
cuando el verano vuelva
con sus dedales de oro.
*
A falta de épica, himnos futbolísticos.
A falta de tragedia, testimonios carcelarios.
A falta de lírica, mugidos y cornadas.
A falta de comedia, payasos macheteros.
A falta de elegías, un minuto de silencio.
*
¡Con mancebos aceitados y a la paraguaya!
¡Una tripleta junto a los pinos silvestres!
Era previsible, señor: bajo ese canuto ardía,
sereno en su morada, un mono enjaulado.
*
Gimoteos nerudianos con vista al mar:
imposible mejor apoyo al turismo local.
Aprendamos de Pirrón –amable, imparcial,
mientras su nave se hunde en altamar.
*
¿Con que andamos carboneando a Mosco? A nadie
le viene mal una cucharada de su propia medicina.
Su mecha corta –proverbial en los círculos letrados–
no la moderan ni los caños que consume en fila india.
¿Que si pretendemos corregirlo? En efecto, nos gustaría
salvar a este pichón –con vigas majestuosas en los ojos.
*
Ah, rezar volado
escuchando un réquiem
temprano en la mañana.
De eso nadie se olvida
ni se recupera nunca.
*
El amigo de un amigo de un amigo
por fuerza mayor pasó la noche
bajo los cipreses de un cementerio.
No hubo llamaradas en la niebla
ni risas de angelotes enloquecidos,
sólo un leve rumor de salterios.